sábado, 27 de julio de 2013

SOBRE MI HEROICIDAD



                                                                                     Ser héroe consiste en ser uno, uno mismo.
                                                                                                                  José Ortega y Gasset

Dentro de mi mundo ordinario en el cual actúo y me muevo, viviendo en una situación confortable, he sido visitado por heraldos (no ficticios, ni literarios como el dios Hermes o T.R. Devlin. Sino más bien de mi propia conciencia y circunstancias) que me han adentrado a mundos desconocidos, exóticos, especiales; donde se me han presentado retos y problemas. Aunque no siempre he aceptado el llamado a la aventura con ánimo, sino que al principio lo he rechazado como Moisés, Neo o Bilbo Bolson. Sin embargo, he encontrado mentores sabios y protectores que me han guiado a través de las zonas desconocidas, donde me prueban, me enseñan y me otorgan confianza en la aventura de mi vida, en la cual cruzo por umbrales reconociendo aliados y enemigos sufriendo calvarios, obteniendo recompensas  para tomar el camino de regreso; aunque algunas veces me siento acorralado como Nathaniel en el río (En el último de los Mohicanos).


En la vida y en mi mundo, debo surgir y renacer como el ave fénix, con un nuevo entendimiento, con una experiencia del mundo especial, porque no soy el mismo y me transformo para siempre. Este es un factor unificador del “Monomito”  porqué he sido el héroe de las mil y un caras, el primer viaje que realicé comenzó con mi nacimiento y el último culminará cuando no vuelva a abrir los ojos. Mi calvario fue la superación de los obstáculos y mi resurrección será la compilación de mis recuerdos que dejaré a todos aquellos que me conocieron.

miércoles, 24 de julio de 2013

SOBRE MI APRENDIZAJE EXISTENCIAL



Aprender existencialmente significa llegar a conocer esas experiencias cotidianas que se dan en mi mundo concreto, en mi tiempo y espacio. Por lo cual pretendo alcanzar a comprender cómo vivo, pienso, siento y actúo.

Bajo esta perspectiva subyace en mí una pasión por aprender el origen de mis acciones y las consecuencias que producen en mí el conocimiento, al cual llego mediante experiencias, lecturas, reflexiones, contactos interpersonales, relaciones de una cosa con otra, en ese ambiente concreto; en ese ser-con-otros que soy yo y que somos todos.

Ese aprendizaje existencial es un apasionado análisis subjetivo sometido a cambios constantes en mi espíritu, en mi cuerpo, en mi entorno físico y social. Así lo he vivenciado y me ha permitido aprender y aprehender más significativamente que lo explicado o estudiado: por esta razón mi aprendizaje existencial se encuentra  en la magia de vivir  cada día, en el sentido de que la educación es vida y la vida y la vida educación, es el currículum que debo recorrer para alcanzarme a mí mismo.

MI FINALIDAD TELEOLÓGICA



Para elegir un fin que le dé sentido a mi vida y que sea un bien supremo desde su onticidad. Tengo que asomarme a profundidad a través del horizonte para vislumbrar el camino a escoger: para qué vivo y hacia a dónde voy.

He tomado varias direcciones en lugar de otras por medio de mi voluntad. Caminos que durante el recorrido han sido largos. Serenos y tortuosos que me han llevado hacia donde estoy y en donde me encuentro plenamente en el aquí y ahora.


Cuando me pregunto por el significado de la vida, mi contestación está hecha de palabras, de reflexión y muy pocas veces de una conducta y una actuación recta; lo cual esto último es lo más apremiante y complicado para mí. Ya que vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que la vida plantea, aunque a veces resulte difícil definir el significado de la vida y sus complejidades más elementales que a cada paso me aquejan, pero que siendo responsable, puedo contestar a la vida y elegir mi fin último. Un ideal perpetuo.

martes, 23 de julio de 2013

SOBRE MI AUTO OBSERVACIÓN





Una vida sin examen no merece la pena vivirse.
Sócrates

Busco una relación del alma consigo misma, una conciencia de la cual pueda formar un enlace espiritual intrínseco para conocerme y juzgarme de una manera segura e inefable para lograr un nexo entre el aspecto teórico y moral.

El conócete a ti mismo del oráculo de Delfos me dio a entender la importancia del conocimiento personal en contraposición con el conocimiento del mundo externo y de los otros. Como diría San Agustín que la relación del alma consigo misma es un privilegio del que goza el hombre.

El autoconocimiento, la observación que uno mismo se hace para no solamente es para saber cómo somos o cómo aprendemos, sino más bien para lograr un grado de conciencia más amplio y expandible.

“La conciencia es aquí una relación de nosotros ante nosotros. Es la voz de nuestro verdadero “Yo”  que nos vuelve a reconciliar con nosotros mismos para vivir productivamente, para evolucionar con plenitud y armonía, es decir, para que lleguemos a ser lo que somos potencialmente. Es el guardián de nuestra integridad, es la aptitud para garantizar el propio “Yo” con todo el orgullo debido y, al mismo tiempo, también para decir sí a uno mismo”


Erich Fromn

domingo, 14 de julio de 2013

MI MANERA ESPECÍFICA DEL SER-EN-EL-MUNDO

             


   Dentro del medio social y cultural, (mi mundo, mi morada) he formado mi carácter, mis rasgos positivos y negativos ya que durante el curso de mi vida he tenido una permanente interacción con él. Soy un continuo hacer existiendo y coexistiendo con otros en el encuentro con las interacciones mutuas subrayando la convivencia con la otredad con la cual descubro mis caminos, mis influencias, mis representaciones que he interiorizado para fluir izándome hacia un ideal intempestivo.

Mi historicidad constituye mi situación concreta (he nacido en épocas de crisis sociales y económicas) que se formulan en mi desarrollo como persona y, por otro lado, dentro de mi temporalidad, me constituyo a mí mismo al construir mi mundo del cual me dá una determinada interpretación de mí mismo.


No solamente estoy referido a cierta región y cierto mundo, sino que “Soy en él” anteponiéndome a mis congéneres, a mis necesidades, a mis acontecimientos: Soy un ser-en-el-mundo. Un ser reflexivo, permeable, flexible, noble (dicen algunos), distraído, pero con una seriedad sepulcral y sobre todo místico. No soy ningún hombre de la historia, sino construyo mi propia historia buscando un sentido profundo que me auspicie un gramo de sabiduría.